LEEMOS Y ESCUCHAMOS
EL CASO ES DIVIDIR
Chris Higgins
—Sí, señora —Lucinda deja el lápiz y lee en voz alta las notas que ha escrito—. Somos tres en casa, mamá, papá y yo. En la parte de arriba tenemos cinco dormitorios, con baño adjunto, lo cual supone en realidad diez habitaciones, además de un vestidor, un baño familiar y el estudio de papá. En la parte de abajo, tenemos dos salas de estar,
comedor, comedor para el desayuno, estudio, cocina, office, vestidor, baño y terraza de cristal.
La clase la mira en medio de un silencio pasmado.
—¡Oh! —añade Lucinda—. ¡Lo olvidaba! Tenemos un anexo para la abuela en el jardín, pero no vive ninguna abuela en él. ¿Cuenta?
—No —dice la señora Vozarrón débilmente. Es algo poco habitual en ella porque normalmente su voz es potente—. Desde luego que no. —Ya lo imaginaba —prosigue Lucinda—. Así que tenemos veintitrés habitaciones entre tres personas. Lo que hace 7,66.
Lo ha calculado bien, pero mi profesora no dice «;Muy bien». Simplemente escribe el nombre de Lucinda al principio del gráfico y anota 7,66 al lado.
—Bien —dice—, creo que es suficiente por ahora —y deja el rotulador.
—¡Eh, señora! Mattie todavía no lo ha dicho —dice Lucinda.
—¡Yo tampoco!
—¡Ni yo!
Todos reclaman su 'turno. Ha sido una clase divertida.
—Seguramente no ha sido tan buena idea —dice la señora Vozarrón en un susurro.
Creo que no quería que nadie la oyera, pero yo sí la he oído.
—¡Porfaaaa, señora!
—Lo tengo!
—¡Quiero intentarlo!
Al final todos tenemos la oportunidad Es una cuestión de justicia.
—En nuestra casa somos ocho personas, sin incluir a Jellico. Y tenemos seis habitaciones. Mi respuesta es 0,75.
—Bien calculado, Mattie, lo has hecho muy bien —dice la señora Vozarrón, y escribe mi nombre y 0,75 al final del gráfico,
Sonrío feliz. Ha sido una buena clase. Ahora entiendo la división. Y también he aprendido algo más.
Ahora sé que en casa tenemos menos de una habitación para cada uno y que en casa de Lucinda tienen más de siete por persona. No es de extrañar que en casa estemos tan apretujados.